Cherán
Keri:
En 2008 los pobladores de
esta comunidad purépecha vieron cómo se intensificaba la entrada del
narcotráfico en su territorio; los tala montes eran cuidados y recibían
protección del crimen organizado para destruir el bosque. La devastación era
dolorosa para toda la comunidad, pero el miedo a reaccionar era grande. Para
2011 la deforestación alcanzaban las ocho mil hectáreas, y los aserraderos
particulares pagaban cuotas, así como las tiendas y locales. De 500 resineros
que trabajaban en el bosque, sólo quedaban cien. El Comisariado de Bienes Comunales
estaba al servicio de crimen organizado; sin embargo, antes del levantamiento
habían asesinado al secretario de acuerdos, al tesorero y a un miembro del
consejo de vigilancia. Los miembros del Comisariado se auto exiliaron, no se
sabe si porque se negaron a colaborar o porque rompieron el acuerdo que habían
hecho con los malos.
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